Una dieta adecuada puede reducir la huella ecológica de los alimentos

Los hogares españoles tiraron a la basura 1.326 millones de kilos de alimentos en 2015.

Para producir un kilo de arroz se necesitan 2.600 litros de agua.

Los alimentos son responsables de al menos el 20% de los GEI.

Evitar el despilfarro en el acopio de alimentos puede reducir la huella hídrica de los mismos y si además practicamos una dieta sostenible conseguiremos incluso disminuir las emisiones de C02.

Lo dice la Comisión Europea, 89 millones de toneladas de comida en buen estado se desechan solo en la Unión Europea y el 60% podría evitarse. Los hogares españoles tiraron a la basura 1.326 millones de kilos de alimentos en 2015. Lo que significa que se desechan unos 3,7 millones de kilos diarios en nuestro país. Representan casi el 5% del total de productos alimentarios comprados. Además, según el primer informe elaborado por el Ministerio de Agricultura sobre la cuantificación del desperdicio alimentario, ocho de cada 10 hogares desechan alimentos sin procesar porque estiman que no están en buen estado mientras que tres de cada 10 tiran parte de la comida preparada. Un dato a estacar de este despilfarro es que sólo el 18,9%, uno de cada cinco, son ejemplos a seguir ya que utilizan para consumo todo lo que compran.

En todo el proceso de la cadena de producción, distribución, compra y consumo de alimentos hay despilfarro. Los hogares son los que más tiran, calculándose un 42% del total. En los procesos de fabricación se pierden un 39% de alimentos, entre otros motivos porque los alimentos no tienen un buen aspecto ante el consumidor. Las frutas o las verduras con peor imagen conforme a su proceso natural de crecimiento, no llegan a las estanterías de los supermercados españoles, con algunas excepciones.

Según cifras de la FAO y la Comisión Europea, 385 millones de kilos de alimentos acaban triturados en vertederos cada año en España, siendo el sexto país de la Unión Europea que más alimentos desperdicia. Con esa cantidad se podría alimentar a más de 567.000 personas durante un año o el equivalente a la población de la ciudad de Málaga.

Si a esto añadimos que la producción de alimentos, mucho más intensamente que otras actividades como las industriales o turísticas, conlleva un importante consumo de agua y un aumento de su huella hídrica, es decir el volumen de agua utilizados para su producción, nos encontramos con que para obtener un kilo de aceitunas en España se precisan 2.700 litros de agua; un tomate, por ejemplo, necesita 150 litros de agua para sembrarse, nacer, recolectarse y hasta que llega casa. Por el contrario, un filete de vaca necesita para llegar a nuestro plato unos 5.000 litros, si tenemos en cuenta que para obtener un kilo de esa carne hacen falta 15.400 litros. Un vaso de leche, 255 litros de agua; una naranja, 80 litros de agua. Pasta seca, 1.800 litros por kilo, una taza de café, 130 litros y un kilo de arroz, 2.600 litros de agua, entre otros alimentos.

Además, la gran mayoría de los alimentos que encontramos en nuestras tiendas son kilométricos. Éstos han recorrido casi 4.000 km. de media y durante sus viajes transcontinentales, emiten más de 4 millones de toneladas de CO2, contribuyendo de forma decisiva al cambio climático. Pero el transporte es solo una pequeña cantidad de las emisiones de CO2 que conllevan la agricultura y ganadería industrial, habría que sumar las emisiones debidas a la producción intensiva, deforestación, sobre-empaquetado, despilfarro, etc. Podemos decir que los alimentos son responsables de, al menos, el 20% de los GEI.

En la Sesión Plenaria III “Gastronomía y cambio climático” de SOCC Huelva 2017, expertos como Jose Miguel Mulet, profesor de Biotecnología, Universidad Politécnica de Valencia; Xanty Elías, chef Restaurante Acanthum, Huelva y Javier Olleros, chef Restaurante Culler de Pau, Pontevedra hablarán sobre las dietas bajas en carbono para beneficiar al medio ambiente. La compra de alimentos de proximidad, siempre que sea posible, en lugar de alimentos y/o productos importados, también tendrá su espacio en la sesión ya que si procedemos así, disminuiremos la emisión de CO2 a la atmósfera, dado que se reducirán los recursos necesarios para el transporte, conservación y almacenamiento y la distribución de alimentos.

El Congreso Internacional de Cambio Climático SOCC Huelva 2017 está organizado por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Huelva y la Diputación de Huelva.

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